244 p谩ginas
1° edici贸n 1994
* medidas :
15x22,9 cms.
Rese帽a de la Ira de las Naciones :
Al comienzo del libro, en unas frases felices, Pfaff pone de relieve lo que va a ser el n煤cleo de su obra: «El nacionalismo -dice- es una expresi贸n profunda, aunque a menudo maligna, de la identidad humana, una fuerza negativa, pero tambi茅n positiva. Es tanto una expresi贸n de amor como de odio. Es un elemento fundamental de la vida pol铆tica moderna y de las relaciones internacionales. Exige una mejor comprensi贸n». Y a esa mejor comprensi贸n contribuye La ira de las naciones, que no es un tratado acad茅mico sino el trabajo 谩gil de un periodista con una buena cultura hist贸rica y con capacidad de s铆ntesis. Pfaff hace gala de una gran asimilaci贸n hist贸rica y por lo tanto es capaz en ocasiones de trazar grandes curvas de pensamiento que resumen certeramente una 茅poca o una serie de factores complejos. El autor, comentarista del International Herald Tribune que reside desde hace a帽os en Par铆s, ha seleccionado algunos episodios de la historia universal que ilustran las oscilaciones entre los impulsos nacionalistas y los internacionalistas, no siempre opuestos.
Ciertas p谩ginas de La ira de las naciones son de contenido bastante conocido, sobre todo las que se refieren al marxismo y al nacionalsocialismo. M谩s instructiva es la lectura de los cap铆tulos sobre el internacionalismo otomano, el nacionalismo africano y asi谩tico, el de Estados Unidos o lo que Pfaff llama «el internacionalismo liberal».
Pero William Pfaff tambi茅n incurre en las imprecisiones que cometen bastantes de sus compatriotas, por ejemplo, respecto del conflicto balc谩nico. Escribe: «Los serbios y los croatas son el mismo pueblo y hablan el mismo idioma, aunque uno escribe en el alfabeto cir铆lico y otro en el romano y hoy no son una naci贸n sino dos». De la misma manera que Yugoslavia fue una creaci贸n artificial, la lengua «serbocroata», a la que alude Pfaff, es otro artilugio: hay una lengua croata y otra serbia; aunque tienen muchos parecidos, tienen tambi茅n sus diferencias.
La ira de las naciones adolece en otras ocasiones de generalizaciones precipitadas, como cuando asocia los recientes incidentes xen贸fobos en Alemania a la «identidad alemana de sangre» y no menciona otros factores m谩s importantes que explican los hechos: los problemas de la reunificaci贸n unidos a la enorme poblaci贸n de extranjeros. Aunque no sea una obra profunda, La ira de las naciones puede ayudar a los lectores no especializados a tener un primer contacto grato con el complejo fen贸meno del nacionalismo.
Jos茅 Grau



